martes, 22 de noviembre de 2016

Una Casa Portátil

Después de observarla, este pulpo reparó en que la concha de una almeja podía servirle de refugio frente a sus depredadores. Tal como le sirve a dichos moluscos bivalvos.


Así las cosas, tomó la decisión de llevarla consigo, para emplearla como tal en caso de necesidad.

La graciosa escena también nos permite ver la sorprendente forma cómo el inteligente cefalópodo emplea sus tentáculos: unos como brazos para sujetar y acarrear la concha, y los otros como pies, para caminar sobre el fondo del mar.

Luego, una vez instalado en el refugio, procede a cerrarlo como corresponde, para que desempeñe adecuadamente su función protectora.

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